Mi vida sobre dos ruedas

Nací en 1981 y, aunque mi infancia no fue perfecta, hubo algo que siempre estuvo presente a mi alrededor: las motos. Mi padre era mecánico, vendía motos Derbi en Palma de Mallorca y competía en motociclismo. No fue un referente para mí —de hecho, la relación no fue buena—, pero sin duda él fue mi primer contacto con el mundo de las dos ruedas. Crecí entre herramientas, motores, ruido y olor a gasolina. Ese ambiente se me quedó grabado, aunque no fuese en las circunstancias ideales.

Pasé gran parte de mi infancia en el huerto de mis abuelos, y allí viví mis primeras aventuras sobre ruedas. Había motocross, bicis viejas y, sobre todo, una Derbi Rabassa tipo chopper que recuerdo con muchísimo cariño. Antes que las motos, las bicicletas fueron mi refugio. Nunca tuve bicis de carretera, pero sí muchísimas bicis de montaña: suspensión delantera, doble suspensión, enduro, descenso… lo probé todo. Hice rutas por toda Mallorca, durante años, tanto de adolescente como de adulto. Fue libertad, naturaleza, y un descubrimiento constante de caminos y rincones de la isla.

Con el tiempo llegaron las motos. En casa no estaba bien visto —mi padre sufrió varios accidentes muy graves, tres veces en coma, y finalmente falleció por las secuelas de uno de ellos—, así que no fue inmediato. Pero poco a poco fui abriendo camino, sacándome los carnets, y entrando en un mundo que ya llevaba dentro desde niño. Antes incluso de tener licencia ya había llevado un Vespino, una Montesa, alguna Puig… y después empezó la colección:

  • Jock R
  • Yamaha Especial
  • Kawasaki Versys
  • Kawasaki KLE500
  • Yamaha T-Max 500
  • BMW C650 Sport
  • Honda ADV350

Hasta llegar a una moto muy especial para mí:

la BMW S1000R Pack M.

La mejor moto que he tenido. Le hice casi 40.000 kilómetros en cuatro años, y cada uno de ellos lo recuerdo con una sonrisa. Era potente, estable, preciosa, con carácter. La vendí hace poco, y me alegra saber que ahora la disfruta una buena persona, que espero que la cuide y la viva como se merece.

Ahora estoy en una etapa diferente, más conectada con la naturaleza. Compré una Voge Rally 300, y fue un acierto absoluto. Me está permitiendo conocer Mallorca de una forma mucho más profunda, metiéndome por caminos donde realmente siento que estoy “dentro” de la isla. Y además tengo una Honda X-ADV 750 edición especial 2026, tricolor HRC, una moto distinta, muy divertida y con un diseño espectacular.

Aprender, mejorar y… jugar

Con la intención de mejorar mis habilidades, sobre todo para rodar por el campo, me he apuntado a la escuela de stunt de Paul Ferrer, en Girona. Paul es un especialista de cine, un stunt profesional, un tío simpático, cercano y con un control de la moto impresionante. Tomar clases con él está siendo una pasada. Voy para aprender, para mejorar… pero también porque la moto, para mí, no es solo un medio de transporte: es una forma de jugar.

Siempre se lo digo a mis amigos: nunca dejes de jugar. De mayores no dejamos de jugar, simplemente cambiamos de juguetes. Pero muchos adultos se desconectan de su niño interior, atrapados en la rutina, en el trabajo, en la responsabilidad constante. Yo intento evitar eso. No porque tenga tiempo libre —siendo autónomo en España, eso es casi un lujo—, sino porque necesito mantener un equilibrio: trabajar para vivir, no vivir para trabajar.

La moto me ayuda a eso. Es libertad, expresión, desconexión. Es “bailar” sobre el terreno.

En carretera estamos limitados (por normativa y por convivencia, lógicamente), pero en el campo… en el campo vuelvo a ser un niño en un parque. Obviamente tiene sus riesgos, pero si conoces tus límites y gestionas el riesgo con cabeza, es una experiencia increíble: contacto con la naturaleza, control del motor, sensaciones, concentración, técnica, juego.

Hubo un tiempo en el que estuve a punto de sacarme la licencia de piloto de ULM para comprar un biplaza, pero estaba tan sobrecargado de normas que sentí que me iba a limitar más que liberar. En cambio, el off-road me da justo lo contrario: libertad, creatividad y ese toque salvaje que tanto disfruto.

Lo que vendrá

Creo que para esta entrada ya hay suficiente historia.

Seguiré compartiendo aquí mis experiencias, mis rutas, aprendizajes y reflexiones sobre este mundo de las dos ruedas que tanto me aporta.

En próximas publicaciones iré dejando:

  • mi lista de equipamiento habitual,
  • materiales que llevo en la moto,
  • enlaces a productos que recomiendo,
  • y cualquier consejo que pueda ser útil a quien esté empezando o avanzando en este mundo.

Nos vemos en el siguiente tramo del camino.

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